Entrevista a Julia Espinosa Fajardo, experta en evaluación, políticas públicas e igualdad de género

Foto Julia

 

PERFIL DE LA ENTREVISTADA

  • Lugar y fecha de nacimiento: Cazorla (Jaén),  23 de noviembre de 1979
  • Cargo e institución de trabajo: Investigadora post-doctoral, Universidad Complutense de Madrid. Investigadora del Observatorio de Género sobre Economía, Política y Desarrollo (GEP&DO).
  • Especialidades en estudios del desarrollo: evaluación, políticas públicas, igualdad de género.
  • Una obra de los estudios del desarrollo que recomendarías: Naila Kabeer (1998) (1994) Realidades trastocadas. Las jerarquías de género en el pensamiento del desarrollo. México D.F., Universidad Autónoma de México y Editorial Paidós Mexicana. Una referencia clásica de los estudios de género y desarrollo clave para entender la dicotomía mujeres vs. género y cómo se han abordado las cuestiones de igualdad de género en el pensamiento del desarrollo.
  • Página web personal: https://ucm.academia.edu/JuliaEspinosaFajardo

ENTREVISTA

Julia, ¿cómo ves los estudios de desarrollo en España?

Los estudios del desarrollo en España constituyen un área con trayectoria en nuestro país pero aún con espacio para seguir avanzando y consolidándose. La constitución de la Red Española de Estudios del Desarrollo (REEDES) en 2011 recoge esta trayectoria así como la voluntad de ahondar en los estudios del desarrollo, de dotarlos del reconocimiento que precisan en el ámbito académico y de promoverlos como una herramienta clave para la toma de decisiones políticas y la mejora de la acción pública.

En el caso español, su evolución se vincula a la propia historia de la cooperación internacional para el desarrollo en nuestro país pero también va más allá. Así, los estudios del desarrollo han dirigido la mirada a la cooperación como una de las vías para promover el desarrollo a escala global pero también a las causas estructurales que están detrás de las desigualdades internacionales de diferente índole (económica, social, de género, etc.). Los cambios en el escenario internacional así como en las aproximaciones al desarrollo desde la Academia y la sociedad civil plantean la necesidad de seguir profundizando en el estudio de qué entendemos por desarrollo, cuáles son los factores que lo facilitan y lo limitan y qué estrategias y mecanismos pueden ponerse en marcha para avanzar en esta dirección. Asimismo, ponen de relieve la necesidad de mirar a los procesos y a las personas –y no sólo a los objetivos programáticos y a las cifras– para promover una mayor equidad.

Ante el actual contexto nacional de amplios recortes en materia de investigación y Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), sin embargo, la labor investigadora en esta área se hace complicada y se corre el riesgo de que caiga en saco roto todo el trabajo desarrollado por compañeras y compañeros en las últimas décadas. A este respecto, resulta clave poner los estudios del desarrollo en la agenda y trabajar de forma conjunta en esta dirección fortaleciendo la relación entre Academia y sociedad civil.

Desde tu experiencia, y como miembro del Observatorio de Género sobre Políticas, Economía y Desarrollo, ¿cómo valoras la situación de los estudios de género y desarrollo en nuestro país?

En el área de los estudios de género y desarrollo, una de las referencias clave es el Instituto Hegoa que, dentro de su línea de investigación feminismo y desarrollo, ha venido impulsando diversos estudios en esta dirección así como formación específica en diferentes formatos. Su orientación ha sido tanto de abordaje teórico y metodológico como de acción política y trabajo con organizaciones de mujeres y feministas. Junto con el Hegoa, el área de género del Instituto Complutense de Estudios Internacionales y la Red GEDEA (Género en Desarrollo y Eficacia de la Ayuda) también han sido centrales para impulsar la investigación sobre género y desarrollo en los últimos años.

De forma paralela, el Magíster en Género y Desarrollo del Instituto Complutense de Estudios Internacionales ha venido formando a profesionales en esta materia en los últimos veinte años. Muchas de sus exalumnas, de hecho, trabajan como expertas de género en diferentes organismos internacionales, instituciones públicas así como en ONGs y organizaciones feministas de base. El Magíster, que es coordinado por el área de género del ICEI y comienza su XI edición este mes de octubre, ha logrado crear una masa crítica que trabaja a lo largo de todo el planeta para lograr integrar la perspectiva de género dentro del corazón de la política.

Sin embargo, queda mucho camino por recorrer. A los recortes en ayuda oficial al desarrollo y en investigación que vienen siendo ejecutados desde el comienzo de la crisis, hay que unir una fuerte caída de los presupuestos destinados a género. A este respecto, de acuerdo con la Plataforma de Impacto de Género Ya (http://impactodegeneroya.blogia.com/), los presupuestos del Estado 2013 destinaban un 24% menos a políticas de igualdad que el año anterior, casi el triple de la media de los ministerios que se sitúa en el 8,9%.

Esta situación dibuja un panorama crítico. Incorporar una perspectiva de género en nuestros estudios del desarrollo resulta clave para poner sobre la mesa cómo el desigual orden de género reproduce la discriminación contra las mujeres y genera perversos impactos de género. Pero no sólo eso,en tanto que la igualdad de género es un requisito previo para el desarrollo y la paz -como se reconoció en la Conferencia de Beijing (ONU, 1995)-, este tipo de investigaciones resulta clave para avanzar hacia un mayor desarrollo.

¿Qué opinas del papel que juega la evaluación en las políticas de desarrollo en nuestro país, y cómo reivindicarías su importancia?

La evaluación de las políticas de desarrollo constituye una herramienta central para aprender y mejorar nuestras políticas y para la rendición política de cuentas a la ciudadanía. En los últimos años, se ha avanzado con el establecimiento de una política de evaluación en la cooperación española que revela la centralidad –en el papel– de la función de la evaluación en nuestra cooperación y también se han dado pasos clave con la publicación de orientaciones y aproximaciones para la evaluación del desarrollo. Ahora bien, los recortes en la AOD también están teniendo repercusiones sobre la evaluación y se precisa seguir trabajando para que la evaluación esté dotada de suficientes recursos. No es posible llevar a cabo un ejercicio sistemático y serio de evaluación con presupuestos de 3.000 euros.

Junto con la escasez de recursos, e íntimamente ligado a este desafío, es necesario también profundizar en la cultura evaluativa de los y las diferentes agentes de la Cooperación Española. Aunque poco a poco va cambiando la visión de la evaluación, en muchas ocasiones ésta se sigue considerando como un ejercicio para las agencias donantes. A este respecto, se pierde todo el potencial de la evaluación como una oportunidad para aprender sobre cómo sucede el cambio. La evaluación constituye una herramienta central para analizar qué factores influyen en que el programa genere los resultados esperados y cómo es posible seguir avanzando en la línea de acción de dicho programa. Esta mirada a cómo funcionan los programas y cómo se produce el cambio resulta clave para avanzar en nuestras políticas y programas de desarrollo. En el contexto internacional, la evaluación ha tomado en los últimos tiempos cada vez más fuerza y así se pone de manifiesto en el hecho de que 2015 ha sido reconocido como el año internacional de la evaluación. En el marco del 2015, además, son diversas las acciones ligadas a la Iniciativa EvalPartners que justo están poniendo el foco en mejorar la cultura y capacidades evaluativas de los y las agentes de desarrollo.

¿Cómo deberían integrarse los estudios de género en los estudios del desarrollo?

Los estudios de género y los estudios del desarrollo se encuentran íntimamente ligados por su propio foco de estudio. Mientras que en los estudios de género el foco se pone en las mujeres y los hombres, las niñas y los niños; en los estudios del desarrollo el foco también suele encontrarse en las personas. El reconocimiento de esta estrecha vinculación ha de ser el punto de partida para toda reflexión sobre cómo seguir avanzando en esta materia.

Desde una perspectiva práctica, resulta central la existencia de estudios específicos sobre género y desarrollo que puedan contribuir al conocimiento sobre las relaciones entre género y desarrollo. Esto se traduce en investigaciones y publicaciones temáticas, en sesiones específicas en los congresos, en módulos formativos en nuestros cursos sobre desarrollo, entre otras acciones. Ahora bien, en línea con la estrategia de mainstreaming de género, también se precisa incorporar la igualdad de género en los estudios del desarrollo considerándola como un tema central e incorporándola de forma transversal. Esta segunda propuesta de abordaje es la que suele resultar más compleja puesto que no todas ni todos contamos con formación específica en materia de género. No obstante, quizá si puedan pensarse en acciones concretas como: la inclusión de preguntas de investigación específicas sobre las diferentes necesidades y situaciones de partida de mujeres y hombres; la inclusión de comunicaciones de género en sesiones no específicas en los congresos; la referencia a obras clave de género en las diferentes materias trabajadas en nuestros cursos; entre otras cuestiones.

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