Entrevista a Marta Pajarín, Investigadora Asociada de la Unidad de Género del CSEG-UCM y consultora en género y desarrollo

MARTA PAJARÍN

  • Lugar y fecha de nacimiento: Madrid, 7 de julio de 1978
  • Cargo e institución de trabajo: Investigadora asociada de la Unidad de Género del Centro Superior de Estudios de Gestión de la Universidad Complutense de Madrid (CSEG-UCM) y consultora en género y desarrollo
  • Especialidades en estudios del desarrollo: Estudios feministas y de género
  • Un obra de los estudios del desarrollo que recomendarías: Escalas de Justicia de Nancy Fraser (Barcelona: Herder, 2008, 296 pp)
  • Hipervínculo a página web personal o CV: http://ucm.academia.edu/MartaPajarínGarcía

 

  1. ¿Cómo ves los estudios del desarrollo en España y, dentro de ellos y en particular, los estudios sobre feminismos y cuestiones de género?

Creo que los estudios de desarrollo en España están teniendo una evolución muy interesante y acertada en alineación con los cambios que se están produciendo en la teoría, la práctica y las agendas del desarrollo. Los estudios del desarrollo están ampliando y diversificando los enfoques y perspectivas de acercamiento a los procesos de desarrollo, en diálogo con disciplinas como la Sociología, la Ética política, la Antropología, etc. que le están aportando nuevos contenidos, mayor integralidad en las propuestas, así como formatos de trabajo articulado en redes de actores de diversa naturaleza. En este proceso, los estudios feministas y de género -que llevan en sus orígenes la revisión crítica de visiones del desarrollo patriarcales, etnocéntricas y exclusivamente productivistas- han mantenido su vigor en los últimos años a nivel internacional y en el contexto español. Considero también que actualmente los estudios feministas y de género están siendo claves en ofrecer propuestas de modelos de convivencia basados en los derechos humanos, la corresponsabilidad desde una perspectiva de ciudadanía global o el principio de igualdad y justicia social… aportando epistemologías y metodologías alternativas (como la comunicación situada, la investigación-acción-participativa, los testimonios e historias de vida, los itinerarios corporales, etc.) que contribuyen a nutrir procesos colectivos de generación de conocimiento.  Hoy más que nunca se está constatando la vigencia de la mirada feminista que lleva siglos visibilizando el sesgo excluyente y extractivista del modelo de desarrollo hegemónico, así como la pertinencia de sus propuestas de reconocimiento, redistribución y participación en igualdad.

  1. En el mes de abril, participaste en el acto organizado por REEDES “Una década de la crisis: ¿qué balance hacemos desde la mirada del desarrollo?”, analizando las principales consecuencias que la crisis ha tenido en España sobre el feminismo y las cuestiones de género. ¿Podrías resumir estas consecuencias?

Fue un diálogo muy interesante por la contundencia y solidez de las ponencias. En relación al impacto de la crisis en los derechos de las mujeres, traté de exponer algunos ejemplos vinculados con el carácter sistémico de la crisis, que ha acentuado el perfil femenino de la exclusión social en todo el mundo. En su dimensión económica, la crisis ha revertido en una mayor discriminación laboral de las mujeres, caracterizada por el acceso a peores empleos y salarios más bajos. La crisis en la cohesión social, fruto de los recortes en las políticas públicas y la reprivatización de los cuidados hacia el ámbito familiar, ha acentuado la sobrecarga respecto a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados, la pobreza de tiempo y la exclusión de las mujeres en términos de igualdad de oportunidades, ciudadanía y participación. Otro impacto de la crisis es el auge de las empresas trasnacionales o poder corporativo, que sortean las regulaciones públicas en materia laboral y fiscal y que en algunos sectores como el textil o la floricultura, redundan en una feminización de mano de obra altamente precarizada. O por ejemplo, la crisis de gobernanza que ha facilitado el blanqueo ilegal de capitales, lo que tiene también un impacto en el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Junto con estos y otros ejemplos, también se presentaron claves de las resistencias ante estas injusticias y de las propuestas de reinterpretación de la realidad, de resignificación de la libertad, la ciudadanía y la democracia… que está guiando el feminismo en la actualidad.

  1. Las cuestiones de género han cobrado protagonismo en los análisis sobre la Agenda 2030 y los ODS, ¿qué valoración haces del papel del género en esta Agenda?, ¿qué echas en falta o qué consideras que dejan fuera la Agenda 2030 y los ODS?, ¿eres optimista en cuanto a los logros que pueden alcanzarse?

Sin lugar a dudas la Agenda 2030 ha sido un paso adelante en posicionar de nuevo la igualdad de género en el centro de la agenda de desarrollo, tras el retroceso que supusieron los ODM con el olvido de compromisos precedentes, especialmente la Declaración y la Plataforma de Beijing (1995). En cierta medida la Agenda 2030 incorpora la perspectiva de género desvelando las implicaciones de la división sexual del trabajo como eje articulador de modelos de producción y crecimiento inequitativos y excluyentes, e integra las interdependencias y transacciones que se producen entre los mercados, los hogares, las redes sociales y el entorno natural. Además, el ODS 5 –Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas– integra otras dimensiones muy relevantes de discriminación contra las mujeres en el mundo (como la violencia machista o los derechos sexuales y reproductivos); y se formulan metas de género para el resto de ODS. No obstante la Agenda no profundiza en las discriminaciones por diversidades de orientación sexual o identidad de género, y se enfrenta a retos decisivos como la coherencia de políticas desde la perspectiva de género, la financiación internacional de las iniciativas o la rendición de cuentas, que tienen una marcada lectura de género. La articulación de políticas verdaderamente transformadoras de las desigualdades de género, dependerá también de su implementación en los contextos nacionales, donde la calidad democrática o el vigor de las organizaciones de mujeres serán también determinantes.

  1. En 2017 publicaste un interesante trabajo en el que analizabas la inequidad de género en España y Europa. ¿Podrías resumir brevemente los resultados principales? ¿Cómo estamos en comparación con nuestros socios europeos?

La investigación que realizamos Esther del Campo y yo, trataba de describir las características particulares del impacto de la crisis en España, donde la degradación del modelo de bienestar ha afectado especialmente a las mujeres. En la investigación presentamos cómo las mujeres han sido las más más perjudicadas en el acceso a un empleo de calidad a todos los niveles a pesar de disponer de una titulación adecuada, y cómo se ven afectadas por una de las brechas salariales más elevadas de Europa. La tendencia creciente a una mayor precarización del empleo femenino también ha contribuido a un menor acceso a unas prestaciones sociales muy vinculadas al empleo, en el caso español. Así mismo, las mujeres españolas se ven sobrecargadas de trabajos de cuidados por unas medidas de corresponsabilidad pública francamente insuficientes, lo que provoca disparidades de género decisivas en el uso del tiempo. La segregación horizontal en el mercado de trabajo español, se combina con una segregación vertical que determina la escasa participación de las españolas en puestos de toma de decisiones en el ámbito económico. En este contexto, y a pesar de los avances a nivel legislativo, la permanencia de gobiernos conservadores ha ido reduciendo sustancialmente el desarrollo de las políticas de igualdad. Por otro lado, proponíamos una mayor articulación de la estrategia europea 2020 con las orientaciones en igualdad a nivel comunitario, así como una voluntad efectiva de incorporar la perspectiva de género de forma específica en las siete iniciativas emblemáticas de la estrategia.

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